Reprogramación Celular: Un descubrimiento de Ciencia Ficción

¿Nunca han soñado con poder retroceder en el tiempo, volver a una época “mejor” o enmendar algo que hicieron y de lo cual se arrepienten?  Podrían regresar al pasado como lo hizo Marty McFly en Regreso al futuro.

Pues siento desilusionarles pero a día de hoy eso sigue siendo imposible para nosotros, dejémoslo para la ciencia ficción. Pero no lo es para nuestras células. “¿Cómo es eso posible?” Se preguntarán. He aquí la respuesta:

Resulta que no todas las células que nos componen son iguales, hay varios tipos de células, cada una con una función determinada. Por ejemplo, una célula muscular tiene poco que ver con una célula epitelial o con una neurona.
Pero todas las células del cuerpo tienen un origen común, las denominadas células “madre” (7) o mejor dicho células troncales.  Estas células  están presentes en todo el cuerpo, cada tejido tiene sus propias células troncales cuya función es producir nuevas células de ese tejido para que crezca o para reparar lesiones que puedan ocasionarse  en él. Por ejemplo el tejido sanguíneo tiene sus propias células troncales, las células hematopoyéticas, encargadas de generar las células sanguíneas. Pero las células troncales más importantes son las embrionarias.  Son las células que forman el embrión en las etapas tempranas del desarrollo humano y son capaces de dividirse y de diferenciarse hacia cualquier tipo de célula de nuestro cuerpo. Esa es la diferencia entre las células troncales embrionarias y  las que se encuentran en un adulto. Las del adulto sólo son capaces de generar un tipo de célula, mientras que las embrionarias pueden generar cualquiera.

Una vez que las células están diferenciadas  no son capaces de volver a la etapa de célula troncal embrionaria, con capacidad para volver a diferenciarse hacia otro tipo de célula. Este es un dogma de la biología molecular que a todos los estudiantes de cualquier carrera relacionada con la biología nos han enseñado desde siempre. O eso era lo que se creía hasta hace un tiempo, concretamente hasta 2006, cuando el doctor Shinya Yamanaka descubrió la existencia de cuatro genes (Oct3/4, Sox2, Kfl4 y c-Myc) clave en la pérdida de la capacidad de diferenciación. La expresión de estos genes está inhibida cuando la célula está diferenciada y por eso pierde la capacidad de volver a diferenciarse. El simple hecho de permitir que esos genes se expresen puede hacer que  células somáticas adultas diferenciadas vuelvan a ser células troncales pluripotentes, a la cuales denominó células troncales pluripotentes inducidas (iPS cells)(1,5,6).

(7)Increíble, ¿verdad? Pues así lo pensaron en Suecia cuando le otrogaron el Premio Nobel de Medicina en 2012 (8,9) junto con John Bertrand Gurdon, quién demostró en 1962  que las células diferenciadas mantenían la pluripotencia usando la rana africana Xenopus laevis. Gurdon utilizó núcleos de células intestinales de esta rana para reconstruir embriones y con ellos obtuvo de nuevo renacuajos y hasta ranas adultas, que resultaron ser estériles(2,5). Unos años más tarde, en 1966, completó su trabajo logrando obtener ranas adultas fértiles a partir de estos núcleos de células intestinales de renacuajos (3,5,).

Me siento en la obligación de mencionar a ciertos personajes que contribuyeron de manera indirecta a este descubrimiento. Hace apenas 100 años se creía que  los distintos tipos celulares, a medida que se diferenciaban, perdían factores que no necesitaban y sólo mantenían los que les eran necesarios para llevar a cabo su función. Hans Spermann, embriólogo alemán y Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1935 no estaba de acuerdo y postuló que la diferenciación celular debía progresar usando unos u otros factores pero sin perder ninguno de ellos, con lo cual mantendrían una pluripotencia silenciada. Spermann propuso utilizar el núcleo de una célula adulta para reconstruir un embrión enucleado en el inicio del desarrollo y poder desarrollar un nuevo organismo, verificando su hipótesis(5). Pero como solía ocurrir en esa época, no existía la tecnología necesaria para llevar a cabo ese propósito. Spermann fue un genio adelantado a su tiempo. John B. Gurdon sí que sería capaz de demostrarlo como he comentado anteriormente. Pero aún con la magnífica demostración de Gurdon, el mundo no se hacía eco de la grandiosidad de estos avances. No fue hasta 1997, con el nacimiento de la mundialmente conocida oveja Dolly (7) cuando se consiguió realizar la transferencia de un núcleo de una célula de mamífero adulto a un embrión y que este se desarrollara, la clonación llamaba a las puertas. Este logro, llevado a cabo por Ian Wilmut y Keith H. Campbell (4) supondría la capacidad de poder generar células propias para el tratamiento de enfermedades y para trasplantes que evitarían el rechazo,  pero también supuso un enorme revuelo tanto para la sociedad científica como para el mundo en general. Los inconvenientes éticos que venían de la mano con este descubrimiento iban de boca en boca. ¿Se imaginan clonarse  a ustedes mismos? Esta idea aterraba a muchos. En películas como La Isla ya se fantaseó con ese mundo de seres humanos clonados.

Por varias razones, como esta, este método resultó frenado. Pero gracias a este descubrimiento se relanzó la investigación en reprogramación celular y  el doctor Yamanaka fue capaz de llevar a cabo su trascendental descubrimiento.

Las aplicaciones que  las “iPS cells” podrían tener en terapia regenerativa son propias de la ciencia ficción. Podríamos imitar al Dr. Connors en Spiderman y regenerar nuestro propio brazo como hacen los lagartos con su cola o las estrellas de mar cuando se cortan una extremidad.

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¿Sería posible regenerar  cualquier parte de nuestro cuerpo con esta técnica? Sí. Por ejemplo mediante unas pocas células de la piel podríamos crear células cardíacas y regenerar nuestro corazón, lo cual no sufriría ningún rechazo ya que son nuestras propias células.

La técnica del doctor Yamanaka, además de ser tremendamente sencilla, borra de un plumazo muchos de los problemas éticos que planteaba la clonación a la manera de la oveja Dolly. No es necesario usar óvulos donados por mujeres para  generar nuevas células diferenciadas de un individuo, sólo se necesitan unas pocas de sus propias células. Además no supone clonar un individuo, sino sólo poder crear sus propias células para tratamientos contra distintas enfermedades.

Pero como todo gran descubrimiento, trae consigo otros graves problemas éticos. Como ya he dicho, si una célula vuelve al estado de célula troncal pluripotente, es capaz de diferenciarse a cualquier tipo de célula. Eso significa que podría diferenciarse a un espermatozoide o a un óvulo que posteriormente fusionados e implantando el cigoto en el útero de una mujer podría dar lugar a un nuevo ser humano. Esto es genial si pensamos en los avances que supondría en reproducción asistida. Pero el problema se encuentra en que es una técnica tan sencilla que cualquiera con unos mínimos conocimientos en la materia podría llevarlo a cabo y la idea de crear seres humanos a la carta sería catastrófica.

Este tecnología que se nos presenta es un enorme avance para la humanidad pero hay que tener mucho cuidado con ella. En este momento debemos recordar la famosa frase de Ben Parker…

Mario Rubio López

REFERENCIAS:

  1. Takahashi K, Yamanaka S. Induction of pluripotent stem cells from mouse embryonic and adult fibroblast cultures by defined factors. Cell. 2006;126(4):663-76.
  2. Gurdon JB. Adult frogs derived from the nuclei of single somatic cells. Dev Biol. 1962;4:256-73.
  3. Gurdon JB, Uehlinger V. “Fertile” intestine nuclei. Nature. 1966;210(5042):1240-1.
  4. Wilmut I, Schnieke AE, McWhir J, Kind AJ, Campbell KH. Viable offspring derived from fetal and adult mammalian cells. Nature. 1997;385(6619):810-3.
  5. Lluís Montoliu (Especial Premio Nobel) – Diciembre 2012: El Nobel premia la reprogramación celular http://www.sebbm.es/web/es/divulgacion/acercate-nuestros-cientificos/250-lluis-montoliu-especial-premio-nobel-diciembre-2012-el-nobel-premia-la-reprogramacion-celular
  6. Reprogramación celular: como convertir cualquie célula del cuerpo en una célula madre pluripotente http://www.eurostemcell.org/de/node/23826
  7. Vídeos y películas de las células madre http://www.eurostemcell.org/es/v%C3%ADdeos-y-pel%C3%ADculas-de-las-c%C3%A9lulas-madre#celulasiPS
  8. Announcement of the 2012 Nobel Prize in Physiology or Medicine (8 minutes)

    http://www.nobelprize.org/mediaplayer/index.php?id=1827

  9. Premio Nobel de Medicina 2012: Sir John B. Gurdon y Shinya Yamanaka por la reprogramación celular y las células iPS http://francis.naukas.com/2012/10/08/premio-nobel-de-medicina-2012-sir-john-b-gurdon-y-shinya-yamanaka-por-la-reprogramacion-celular-y-las-celulas-ips/

Profundizando en el mundo de la Bioquímica (no todo es Orgánica).

Introducción.

El bachillerato. Qué bonita etapa. Aunque como sabrá más de uno de los que está leyendo esto, caótica. Sobre todo al final. Cuando entre tantas preocupaciones que nos ocupan, la que nos inunda la mente, y nos secuestra el tiempo libre, no es la que debería ser (estudiar para selectividad), sino elegir qué hacer con nuestra vida. Lo cierto y verdad es que aún no he respondido a esa pregunta, pero afortunadamente he aprendido a no mirar más allá de escribir esta entrada.

Me ponía a estudiar Historia, y pensaba: “está muy bien saber lo que ha pasado, ¿pero qué pasará conmigo en unos meses?”.Estudiaba Lengua, y de nuevo me quedaba mirando al tendido, al igual que estudiando Inglés o Matemáticas, las asignaturas que tenía en la fase general de selectividad.  Y es que eligiendo las asignaturas de la fase general y específica vi, que en esta última, en la que la puntuación es doble, tenía dos asignaturas que me gustaban bastante (eso no significa que fuesen en las que mejor nota sacaba): Biología y Química. Y pensé: “pues quizá mi futuro inmediato lo tenga escrito delante de mis narices”. Pero soy un chico bastante indeciso, y con un mundo interior muy profundo, y volví a pensar para mis adentros: “¿por qué elegir? ¿Por qué no estudiar Bioquímica?”

Me empecé a interesar en este ámbito de la ciencia. Tenía muchas preguntas que responder acerca de lo que era esta rama del conocimiento relativamente nueva. Y sobre todo, tenía que explicárselo a mi familia. Bueno, a ellos tenía que resolverle la duda que les abarca a la mayor parte de la población cuando escuchan la palabra “bioquímico/a”: “y eso… ¿para qué sirve?

Qué es la Bioquímica.

Pues según Wikipedia (página bastante desconocida y que nadie suele utilizar) la Bioquímica es: “ una ciencia que estudia la composición química de los seres vivos, especialmente las proteínas, carbohidratos, lípidos y ácidos nucleicos, además de otras pequeñas moléculas presentes en las células y las reacciones químicas que sufren estos compuestos (metabolismo) que les permiten obtener energía (catabolismo) y generar biomoléculas propias (anabolismo)”.

Además, añade una frase de la que después hablaré, y en ese momento sabréis por qué la quiero recalcar: “La bioquímica se basa en el concepto de que todo ser vivo contiene carbono y en general las moléculas biológicas están compuestas principalmente de carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, fósforo y azufre”.

En una asignatura que cursé en el segundo año de carrera (dicho así queda muy erudito, pero fue el año pasado) el profesor, que era el actual Decano de la Facultad de Química, Pedro Lozano, nos definía la Bioquímica como: “el estudio de la estructura y función de los compuestos químicos constituyentes de los seres vivos”.

A la hora de definir la Bioquímica, no podemos dejar de lado la definición de Biología Molecular (de hecho, la sociedad española más importante de Bioquímicos, compuesta por más de 3700 socios y fundada en 1963, se denomina SEBBM: Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular. Además, en la Universidad de Murcia, en la que estudio, los dos departamentos especializados en Bioquímica se llaman “Bioquímica y Biología Molecular A”, y “Bioquímica y Biología Molecular B e Inmunología”).

Según el Decano de la Facultad de Química, como hemos dicho antes la Biología Molecular es: “el estudio de los fenómenos biológicos a nivel molecular sobre la base de los biopolímeros, proteínas y ácidos nucleicos”.

En conclusión, la Bioquímica es una ciencia que surge hace relativamente poco tiempo (finales del siglo XIX) a partir de otras ciencias más avanzadas en la época como la Química (orgánica principalmente) o la Fisiología. Está ciencia se ocupa de estudiar la estructura y función de hidratos de carbono, proteínas, lípidos y ácidos nucleicos (ladrillos que forman parte de nuestra dieta, y por tanto de nuestra composición), de cómo interaccionan entre sí dentro de nuestro organismo para producir energía, o para el desarrollo del mismo gracias a las reacciones que en éste ocurren (catalizadas por enzimas, esas proteínas que hacen casi cualquier función. De hecho, las enzimas dan para hacer otra entrada).

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Para qué sirve.

La pregunta del millón. La que más me han hecho en estos últimos tres años. Y he de reconocer que creo que nunca he contestado lo mismo.

La Bioquímica es una ciencia transversal que toca muchas otras ciencias más antiguas, o más afianzadas como la Química, la Biología o la Fisiología, aunque, cierto es que en menor medida, también toca la Física e incluso la Bioinformática, y está estrechamente relacionada (incluso podríamos decir que es la base) con la Biotecnología y la Biomedicina.

Por tanto, aunque a estas alturas del post, sea difuso, espero que a partir de ahora sepáis, todos los que me machacáis con la misma pregunta, para qué sirve la Bioquímica:

La Bioquímica sirve para apoyar a otras ciencias en la búsqueda de la solución a enfermedades moleculares tales como el Alzheimer, el síndrome de Chron, el cáncer, el SIDA o el Ébola, que por desgracia, está de moda solo ahora, cuando afecta a los países ricos.

La Bioquímica también sirve para apoyar al farmacéutico a la hora de diseñar medicamentos.

Al estudiar el cuerpo humano y los elementos estructurales que lo componen, también sirven para apoyar al Nutricionista y al técnico especializado en alimentos.

También ayuda al fisiólogo vegetal, y colabora con la Biotecnología en el nuevo mundo de los transgénicos.

Obviamente, un bioquímico puede trabajar, si así lo cree oportuno la empresa que lo contrate, en cualquier industria química, ya sea de plásticos, insecticidas, cosmética…

Tiene una estrecha relación con el mundo de la Microbiología, ya no solo a la hora de combatir enfermedades, si no que aprovecha las propiedades de algunas bacterias y hongos para aplicarlas a la industria alimentaria (cerveza, vino, pan, queso…)

Estas son innumerables aplicaciones o posibles salidas laborales que puede tener un bioquímico, pero hay muchas más. No obstante, quiero recalcar que no podemos separar la ciencia aplicada de la básica.

Normalmente un bioquímico se mete en este mundillo, su mundillo, por vocación. Por tanto, el objetivo principal de un científico en general, y un bioquímico en concreto, es investigar. Dudar sobre lo ya sabido y averiguar lo que no. Saber y conocer cada día un poco más. Matar la curiosidad poco a poco, día a día, con trabajo. Siguiendo ese camino, el conocimiento en este ámbito de la ciencia será mayor, y las probabilidades de que haya un golpe de suerte (y por tanto, que así se pueda aplicar lo descubierto o aprendido) también serán mayores.

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Química Orgánica y Bioquímica.

“La bioquímica se basa en el concepto de que todo ser vivo contiene carbono y en general las moléculas biológicas están compuestas principalmente de carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, fósforo y azufre”.

Es cierto. Es muy común asociar la Química Orgánica (la química del carbono) con la Bioquímica. De hecho, todas las proteínas, los hidratos de carbono, los ácidos nucleicos, los lípidos, las vitaminas y hormonas… todas llevan carbono y casi todas los otros elementos antes mencionados.

Pero en Bioquímica hay mucha más química que la Orgánica.

Química Inorgánica y Bioquímica.

“Parte de la Química que estudia los elementos y compuestos distintos al carbono”.

En nuestro cuerpo, como ya hemos dicho, predominan los compuestos que contienen carbono en su esqueleto molecular.

Pero hay otros elementos, que normalmente se encuentran en forma iónica, y que son fundamentales para el buen funcionamiento. A la mayoría se nos vendrán a la mente elementos como el hierro, el potasio o el sodio. Pero hoy vamos a hablar de otro menos “famoso”: el litio.

El litio y la Bioquímica.

A la mayoría de nosotros, cuando escuchamos litio, lo asociamos directamente a la tecnología. Las baterías de litio son las más eficientes a la hora de aplicarlas a aparatos electrónicos como el teléfono móvil. Con la dependencia electrónica que tiene la sociedad actual, y haciendo referencia a la definición de bioquímica en la que se comenta que es la ciencia que estudia las reacciones químicas de los seres vivos, encontraríamos la primera relación entre este elemento y nuestra disciplina científica: a nuestro móvil se le gasta la batería (de litio), y multitud de reacciones y procesos bioquímicos suceden dentro de nosotros (multitud de hormonas serán liberadas a sangre, como por ejemplo la adrenalina o la testosterona, consecuencia de la ira o el estrés que la pérdida de nuestro móvil nos puede ocasionar en ciertos momentos).

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Pero ya hablando un poco más en serio, el litio, la Bioquímica, e incluso la farmacología, están muy relacionados.

El litio forma con oxígeno y carbono el carbonato de litio, que es un estabilizador del estado de ánimo, siendo uno de los principales medicamentos a la hora del tratar el trastorno bipolar.

El rango terapéutico de litio en el cuerpo oscila entre 0,6 y 1,2 mEq/l. Cantidades ínfimas. También ejerce sus acciones sobre los neurotransmisores actuando sobre el sistema colinérgico (acetilcolina), catecolaminérgico (adrenalina, noradrenalina y dopamina) y en la serotonina. Disminuye los niveles de testosterona y los niveles séricos de hormonas tiroideas y aumenta los niveles de melatonina (que es la hormona que regula los ritmos circadianos, que son los ciclos de sueño y vigilia.). La acción postsináptica del litio provoca el fenómeno de la neurogénesis (producción de células del Sistema Nervioso Central).

El litio está contraindicado en personas con insuficiencia renal aguda. Además, muchas personas que toman litio tienen más necesidad de orinar (poliuria) y un aumento de la sed (polidipsia).

Para saber más sobre la relación entre el litio y el trastorno bipolar, os dejo este enlace de artículos científicos recientes que hablan sobre este tema.

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Además de todo esto, el litio es un potente inhibidor de la inositol fosfatasa, responsable del suministro del inositol requerido para la síntesis de fosfatidilinositol y de fosfoinosítidos (que son fundamentales en señalización celular, siendo precursores y activadores de segundos mensajeros como el calcio, otro ión de naturaleza inorgánica) y está implicada como diana terapéutica para la acción del litio en el cerebro.

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Trastorno bipolar y Bioquímica.

El trastorno bipolar es un trastorno psíquico relacionado con el estado de ánimo. Se refleja por la alternancia de fases depresivas y maníacas.

Los síntomas del periodo depresivo tienen que ver con los sentimientos de tristeza, culpa, desórdenes del sueño, desesperanza, fatiga, odio hace uno mismo, timidez y dificultad para sociabilizar, pérdida del apetito sexual, dolor crónico, falta de motivación e incluso tendencias suicidas.

Los síntomas del periodo maníaco están muy marcados por el incremento de energía. Disminuya la necesidad de dormir, y suelen presentar verborrea (hablan más de lo habitual y tienen la necesidad de seguir hablando). Tienen facilidad para distraerse y el optimismo campa a sus anchas. Las habilidades sociales también se ven disminuidas. Tiene un temperamento susceptible e irritable, son inquietos e irresponsables (despreocupados) y tiene una alta autoestima. Aumenta el deseo sexual y pueden sufrir delirios y alucinaciones.

Desde el punto de vista bioquímico, los niveles de catecolaminas (noradrenalina y dopamina fundamentalmente) y de serotonina son anormales.

Durante un episodio maníaco, los niveles de noradrenalina suelen ser muy altos, mientras que durante el episodio depresivo los niveles son anormalmente bajos.

Los niveles bajos de serotonina en el episodio depresivo se asocia con las tendencias suicidas, mientras que los niveles altos en el episodio maníaco guarda relación con el estado de euforia y agresividad, y la falta de autocontrol del paciente.

La dopamina se asocia a la sensación de placer. Una disminución del nivel de este neurotransmisor provoca el episodio depresivo.

En los siguientes enlaces puedes ampliar información acerca de la relación entre la noradrenalina, serotonina y dopamina con el trastorno bipolar.

Para saber más sobre el trastorno bipolar y sus síntomas pincha aquí.

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Pablo Garre Robles.

Curiosidades que debes saber sobre antioxidantes y radicales

Introducción. ¿Qué son los antioxidantes?

Muchas veces hemos oído hablar sobre estos compuestos en televisión y otros medios de comunicación. No obstante, su función en nuestro organismo requiere una breve explicación desde el punto de vista bioquímico y fisiológico.

Un antioxidante es cualquier compuesto químico que gracias a sus propiedades físico-químicas presenta una elevada capacidad para oxidarse por la acción de radicales libres, dando un producto estable. Vale, muy bien, ¿pero esto qué significa? Significa que gracias a ese comportamiento disminuye la tasa de oxidación de superficies celulares, hormonas, proteínas, DNA y demás biomoléculas, previniendo así el deterioro físico y envejecimiento.

Hasta hace poco tiempo sabíamos que los antioxidantes estaban involucrados únicamente en mecanismos de defensa endógenos que nuestro organismo ponía en marcha cuando las concentraciones de radicales libres eran elevadas. Resumidamente, cuando hablamos de radicales libres nos referimos a especies reactivas de nitrógeno (NOS) y especies reactivas de oxígeno (ROS) que se pueden formar tanto por una reducción parcial del oxígeno en la cadena de transporte de electrones durante la respiración celular en la mitocondria (orgánulo celular responsable de la producción de energía metabólica) como por la acción de enzimas de membrana dedicadas a ello, por ejemplo NADPH-oxidasa (NOX).

Actualmente se sabe que estos mismos radicales libres que “hacen que nos salgan arrugas” también están implicados en procesos de señalización celular y en procesos de defensa contra patógenos imprescindibles para un correcto metabolismo celular y es un exceso de éstos el culpable de numerosas enfermedades neurodegenerativas, enfermedades cardiovasculares, depresión del sistema inmunológico y cáncer (1).

¿Cuáles son las causas de un aumento del daño oxidativo?

Los mecanismos de defensa de un organismo no son perfectos y por ello se producen continuas mutaciones y oxidaciones en el DNA. ¡Se ha visto que se llegan a producir 100.000 oxidaciones/día/DNA de célula de rata y 10.000 oxidaciones/día/DNA de célula de ser humano! ¿Parecen demasiadas oxidaciones verdad? Qué sería de nosotros si no actuasen una serie de enzimas específicas que reparan estos daños genómicos; no obstante,el daño es acumulativo y evidente en el transcurso de la edad. En la siguiente gráfica se muestran cómo los niveles de 8-oxo-2-deoxiguanosina de hígado de rata, que se forma por la oxidación del nucleósido guanosina y sirve como marcador de daño oxidativo, son más elevados en DNA mitocondrial que en DNA nuclear. En este gráfico se aprecia perfectamente lo explicado anteriormente, esto es, el papel de la mitocondria en la producción de radicales libres que genera unos niveles de oxidación diez veces superiores al DNA nuclear.

La evolución ha creado mecanismos de reparación de mutaciones  genómicas más eficientes en DNA nuclear que en mitocondrial con el fin de asegurar una menor tasa de mutaciones heredables en la progenie.

Por tanto, un aumento de radicales libres se puede deber tanto a causas endógenas, como el padecimiento de infecciones crónicas e inflamación, lo cual lo vincula directamente con enfermedades autoinmunes y obesidad (4), como a causas exógenas, que puede ser el consumo de tabaco, exposición a rayos UV, dieta con elevada ingesta calórica y ejercicio extenuante. A los deportistas les interesará saber lo que viene a continuación…

¿Qué puede disminuir el daño oxidativo?

Si bien ya hemos mencionado algunas de las consecuencias y causas del aumento del daño oxidativo, también existen mecanismos para reducir este estrés. La gran mayoría de estas recomendaciones inciden sobre los hábitos de vida y tipo de dieta (3). Cada vez conocemos mejor los efectos beneficiosos que puede aportar una dieta rica en vegetales, que son abundantes en vitaminas y polifenoles con actividad antioxidante. También se ha visto que una dieta con restricción calórica retrasa el daño oxidativo y los síntomas de envejecimiento en ratas. Con esto no estoy animando a nadie a dejar de comer, ni mucho menos, pues las consecuencias serían peores que las buscadas. Algunas recomendaciones generales pueden ser:

-Realizar ejercicio regularmente, pues se ha visto que aumenta la expresión de sistemas antioxidantes endógenos, como superóxido dismutasa (SOD) y glutatión peroxidasa (GPx).

-Evitar el estrés y el hábito de fumar.

-Evitar dietas hipercalóricas y/o hiperproteicas.

-Suplementación de ciertas vitaminas, como vitamina E y C (10), donde se ha demostrado que tienen un efecto sinérgico y positivo cuando actúan simultáneamente. También se ha visto que el té verde es rico en un polifenol de marcado carácter antioxidante denominado galactato de epigalactocatequina (EGCG).

Llegados a este punto, voy a dedicar un pequeño apartado a los deportistas, entre los cuales yo me incluyo. Desde hace un tiempo ha existido un debate sobre el “timming” (momento de ingesta) de antioxidantes en horas próximas y posteriores a un entrenamiento físico, proponiendo como argumentos “pseudocientíficos” que pueden ser beneficiosos para disminuir la cantidad de ROS y NOS generados durante el ejercicio. Pero además, esta idea incluso se ha extendido hacia el consumo de AINE´s (antiinflamatorios no esteroideos, tipo ibuprofeno o paracetamol) en el periodo de recuperación muscular.

La realidad es bien distinta, pues en relación a la toma de antioxidantes en horas próximas al entrenamiento, a día de hoy no existe evidencia de que esta práctica lleve a un aumento de rendimiento como prometen muchos suplementos, sino que, con gran seguridad puede resultar contraproducente para que se lleven a cabo los procesos adaptativos fisiológicos en el organismo, afectando a la biogénesis mitocondrial y recuperación de músculos y tendones (2,11,9,8,7,6,5). Cuando se trata de AINE´s, se ha visto que se reduce considerablemente la tasa de síntesis proteica tras un entrenamiento pesado y excéntrico, lo cual significa una peor recuperación tras el entreno; por tanto, mi consejo es que dejes los AINE´s para momentos realmente necesarios, pues tu sistema cardiovascular, mucosa gástrica y salud auditiva te lo agradecerán (12,13).

Con esto no quiero decir que estos suplementos sean inútiles, ya que en momentos oportunos puede resultar beneficioso la suplementación de ciertas vitaminas, como la vitamina D en aquellas personas con poca exposición al sol, aunque si eres de Murcia como lo soy yo dudo que tengas esta carencia :). En definitiva, la decisión de suplementarse con multivitamínicos es personal, pero desde aquí no los aconsejo dado que en la mayoría de los casos es innecesario y hay evidencia de que algunas vitaminas sintetizadas químicamente (multivitamínicos) en comparación a las mismas que proceden de alimentos, no aportan efectos beneficiosos en lo concerniente a prevención de enfermedades cardiovasculares, cáncer o mejora de la calidad de vida.

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José Ángel López Albaladejo

  1. Ames BN; Shigenaga MK; Hagen TM. Oxidants, antioxidants, and the degenerative diseases of aging. Proc Natl Acad Sci U S A. 1993;90(17):7915-22.
  2. Jacob RA; Aiello GM; Stephensen CB; Blumberg JB; Milbury PE; Wallock LM, et al. Moderate antioxidant supplementation has no effect on biomarkers of oxidant damage in healthy men with low fruit and vegetable intakes. J Nutr. 2003;133(3):740-3.
  3. Belló-Klein A; Khaper N; Llesuy S; Vassallo DV; Pantos C. Oxidative Stress and Antioxidant Strategies in Cardiovascular Disease. Oxid Med Cell Longev. 2014;2014.
  4. Gregor MF; Hotamisligil GS. Inflammatory mechanisms in obesity. Annu Rev Immunol. 2011;29:415-45.
  5. Kerksick C; Willoughby D. The Antioxidant Role of Glutathione and N-Acetyl-Cysteine Supplements and Exercise-Induced Oxidative Stress. J Int Soc Sports Nutr2005. p. 38-44.
  6. Machida M; Takemasa T. Ibuprofen administration during endurance training cancels running-distance-dependent adaptations of skeletal muscle in mice. J Physiol Pharmacol. 2010;61(5):559-63.
  7. Mayne ST. Oxidative stress, dietary antioxidant supplements, and health: is the glass half full or half empty? Cancer Epidemiol Biomarkers Prev. United States2013. p. 2145-7.
  8. McAnulty SR; Owens JT; McAnulty LS; Nieman DC; Morrow JD; Dumke CL, et al. Ibuprofen use during extreme exercise: effects on oxidative stress and PGE2. Med Sci Sports Exerc. 2007;39(7):1075-9.
  9. Merry TL; Ristow M. Do antioxidant supplements interfere with skeletal muscle adaptation to exercise training? J Physiol. 2015.
  10. Padayatty SJ; Katz A; Wang Y; Eck P; Kwon O; Lee JH, et al. Vitamin C as an antioxidant: evaluation of its role in disease prevention. J Am Coll Nutr. 2003;22(1):18-35.
  11. Peternelj TT; Coombes JS. Antioxidant supplementation during exercise training: beneficial or detrimental? Sports Med. 2011;41(12):1043-69.
  12. Trappe TA; White F; Lambert CP; Cesar D; Hellerstein M; Evans WJ. Effect of ibuprofen and acetaminophen on postexercise muscle protein synthesis. Am J Physiol Endocrinol Metab. 2002;282(3):E551-6.
  13. Curhan SG; Eavey R; Shargorodsky J; Curhan GC. Analgesic Use and the Risk of Hearing Loss in Men. Am J Med. 2010;123(3):231-7.